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ROSA NOVELLÓN

Nací en un pueblo de Huesca, donde pasé la mayor parte de mi vida. Desde que tengo memoria, el dibujo y la pintura han sido parte de mí, aunque desde niña me hicieron creer que ser pintora no era una opción de futuro.

 

Hija de un albañil, también soñaba con construir casas, aunque en aquel entonces ser mujer parecía un obstáculo. Mi dificultad para encajar socialmente me llevó a una adolescencia complicada, hasta que un día entre en la rueda social y seguí el camino que se esperaba de mí.

 

Estudié Arquitectura Técnica, una carrera que unía, de algún modo, mis dos vocaciones: la construcción y el arte. Volví a pintar, aunque convencida de que sería únicamente un hobby.

Durante años cumplí con los estándares sociales, pero la sensación de vacío me acompañaba. Mi inconformismo y la búsqueda constante de sentido me llevaron al mundo del autoconocimiento y el crecimiento personal. Fue un proceso profundo, en el que aprendí a creer en mí misma y a soltar lo que ya no me hacía feliz.

Finalmente, decidí dejar atrás la estabilidad que me ofrecía mi carrera para dedicarme plenamente a lo que siempre había sido mi verdadera vocación: el arte. Hoy me defino como una eterna inconformista y exploradora incansable, que a través de la pintura ha encontrado su camino y su voz.

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PURO EQUILIBRIO

El arte de Rosa Novellón se caracteriza por una profunda exploración de la materia como lenguaje. La artista se distancia de la representación figurativa para centrarse en la textura y el relieve, creando lienzos que son tanto pintura como escultura.

Su estilo dialoga con elementos geológicos y naturales, evocando la erosión, las cortezas terrestres o las cicatrices del tiempo. No busca la perfección, sino la autenticidad que reside en la rugosidad y lo imperfecto.

La obra de Rosa Novellón es puro equilibrio entre la poderosa carga matérica y la sobriedad compositiva y cromática.

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